El jefe

Es un ejemplar bastante común. La clase de personajillo egocéntrico y egoísta que siempre habla “ex cathedra” y sólo piensa en su propio beneficio con todas sus acciones. Por si fuera poco, es cabezón como el solo, falso como un billete de cuatro euros y con una sonrisa de mentira en su rostro siempre dispuesta a mostrar al más pintado. Además, es alto y relativamente delgado, cuatro pelos peinan su cabezota y va siempre acelerado a todos los lados.
El muy engreído hijo de la gran puta va a sufrir como nunca he hecho sufrir a nadie. Una noche, cuando todos se hayan ido, entraré en su despacho empuñando mi machete de desbrozar y una lámpara roma en la otra mano. Antes de que levante la vista de la pantalla del ordenador, le propinaré un lamparazo que le hará perder el sentido, tras lo cual te ataré a una de las sillas y le amordazaré con cinta carrocera (americana, para los que solo ven películas).
A continuación, le despertaré arracándole las uñas de manos y pies una a una, luego pasaré, por la carne que han descubierto, el pinta-uñas untado en vinagre. Introduciré sendas pinzas alrgadas en sus oidos y le arrancaré los tímpanos. Seguidamente le cortaré la lengua embustera de que ha sido dotado y le pondré en la boca un buen puñado de cal viva. Rápidamente le abriré en dos, desde el esternón hasta su sexo, que para eso me traje el machete, y se la cortaré. Le vaciaré como un policía psicópata vacía sus cargadores, dejando al aire todos sus órganos internos.
Para culminar la faena, le rociaré de gasolina, le prenderé fuego y me sentaré en frente de él para ver como se deshace el desgraciado. Es un larguirucho calvo.



























La cinta de carrocero no es (ni por asomo) lo mismo que la cinta americana. Si le atas con cinta de carrocero tu jefe no se va a estar quietecito, que no…
Es que Daemonicus Imprimatur la tiene muy dura y resistente, la cinta digo.
Jolines que pedazo de blog y cuanto talento se reune en el.
Me encanta.
Un placer descubriros y si puedo colaborar en algo solo teneis que decirmelo.
Bonita manera de demostrar quien es el jefe, si señor.
Seguro que ejerces de ecopacifista o similar o sucedánea y no matas ni una hormiguita, ni una mosca, ni un mosquito…, pero te deleitas masacrando personas o ¿eso son solo los delirios enfermizos que colmatan tu insana mente?
Vade retro, Luzbel.
En realidad este post lo escribí yo, estimado Tomasín. Y sí, me deleito contando este tipo de historias, para qué te voy a decir que no.
Al fin y al cabo, este tipo de relatos son dibujos animados de la Warner comparados con los hechos reales sucedidos en las prisiones de la “Santa” Inquisición. Por cierto, creo que tu secta no ha pedido perdón por las torturas y los crímenes…
Yo tengo bastante suerte, mi jefa no se merece nada de eso por meritos propios. Aunque eso si hay una compañera que tal vez si.
Sí, las lámparas romas vienen muy bien para este tipo de menesteres.
Denominillo imprimidor: (¿tu apelativo será porque trabajas en una tipográfica endiabladamente mala?)
De todas formas, la cosa esta que escribiste sobre el jefe es como pa quedarte calvo detrás de las orejas de tanto pensar, imaginar, crear y componer. Puedes presentarla al premio de los Demonios Impresores Chungos.
¡¡Jius, jius!!
Laus Deo.
P.D.: ahora, en serio, pena da vuestra alma a este fraile trasnochado, pues viviendo vos en el siglo de las luces, donde versáis sobre muertes y escarnios varios en vuestros panfletos de este blog y os erigís en juzgadores de lo que otrora se hizo allá en tiempos remotos por seres no tan civilizados como los contemporáneos.
Ahora, vuestros iluminados coetáneos son más cultos, civilizados y refinados; verbigracia: como los hijos del rey David que masacran a los del Islam sin contemplaciones -y viceversa- o los hijos del tío Sam que pastorean su muerte por doquier o los hijos del profeta de la Hégira que devuelven golpes mediante aviones llenos de la Parca sobre los rascacielos o expanden muerte en los trenes de la capital del reino de España o las hijas de Belcebú que matan a sus fetos sin contemplaciones para que no vayan a buen término.
Pa dar lecciones estamos todos/as, hermanos/as en Cristo, digo en el Ángel Caído.
Os bendigo generosamente con agua bendita de la pila de una catedral gótica, que son las más espirituales.
Algunos/as que jugáis a la “güija” da la impresión de que no servís ni pa gárgolas de Notre Dame.
Será porque dejo mi marca en todos los que han osado conocerme.
El relato es bueno, reconócelo, que sé que te ha gustado, pillastre!!!
Te recuerdo que tu secta lleva siglos, más de veinte en concreto, bendiciendo al opresor allá donde se encuentra, invitándose a cenar en casa de los más pobres, matando y asesinando y condenando a sus propios hijos cuando osan criticar vuestro dogmatismo.
Para Reyes te voy a regalar una tabla de “güija” para que te diviertas y hagas amigos, que, según he comprobado, tus relaciones son endogámicas.