Test psicópatas pervertidos II

Vamos con otra imagen del test de Rorshach.
En cada lámina, por cierto, se espera que:
- se dé una respuesta global
- se identifique más de un concepto en distintas zonas individuales de la misma.

Lámina 2

Respuesta 1: Dos personas chocando palmas

Bien, estás bien

Respuesta 2: Si en vez de personas ves payasos

Eso podría significar que te sientes identificado

Respuesta 3: si ves que las personas van encapuchadas

Te va el rollo sadomaso, obvio

Respuesta 4: si con las manchas rojas piensas en sangre, violencia y les ves las piernas cortadas

Sonríe psicópata!!!

Respuesta 5: si las personas con las piernas cortadas están sosteniendo una polla de tamaño medium

Psicópata pervertido.

Respuesta 6: si el espacio en blanco en medio te recuerda a los genitales femeninos

Eso ya … es para que te lo hagas mirar.

Apunte final

Por cierto, para reconocer cada una de las imágenes, un psicópata pervertido
- primero, va descubriendo los detalles macabros
- después alude a un contenido sexual
Si es al revés:
- primero detalles sexuales
- después detalles macabros
eres un pervertido psicópata.

En ambos casos, el tiempo de reacción es largo y no dejan comentarios a los posts.

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Test para psicópatas y pervertidos III

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Publicado en on Abril 30, 2008 at 9:25 am Comentarios (70)
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Cristina M., víctima 9 (III Descuartizamiento)

El cerdo parece que ya ha soltado bastante sangre, ahora hay que despiezarlo. Busco la llave de mi cuarto de herramientas, cojo la sierra Charriere. Primero, seccionar la cabeza, no me gusta verle el careto a los fiambres cuando hago esto. Maniática que es una. Además, un cuerpo sin cabeza es una de mis estampas preferidas, totalmente impersonal, un pedazo de carne sin identidad. Un torso con ese color indefinible de la muerte… no puedo dejar de admirar su cruenta belleza.

Empiezo a cortar un brazo, cuando la sierra topa el hueso, comienza ese extraño sonido ris ris … me saludo en el espejo con el brazo de Berto:
- Hola don pepito, hola don José…
Joder que se me resbala, con estas tonterías siempre dejo todo hecho un asco, pero es que si no, es taaaan aburrido…
Y ahora las piernas, empezamos por arriba, el fémur y luego:
- Te corto la tibia y el peroné. Cortando, me paso el día cortando…

Bueno, ya está más o menos troceado. La cabeza al congelador. Los cachos medianos a la olla… los pies son un asco, parece que estoy metiendo una bota peluda en la cazuela. A los trozos más gordos hay que quitarles bastante carne y músculo, y esto lo voy metiendo en la turbomix. Las manos, cortando los dedos y la palma a la mitad, también entran bien. Hoy no me va a dar tiempo a acabar con todo, maldita sea, si es que ya lo sabía.

Empiezo a recoger mientras se acaba la cocción. Los pedazos que aún no he tocado a la nevera, para mañana, la papilla pardusca de la turbomix al inodoro. Una limpieza rápida al baño. La carne ya debe estar hecha, la trincho, sí parece que está. La saco, le echo agua fría para no quemarme y la envuelvo en albal.

Ays qué tarde, por dios, todo para la nevera, que llego tarde al gimnasio.

Test del subconsciente

Parece que a la gente le gustan los test… hoy vamos a hacer uno que tiene que ver con vuestro subconsciente, ¿qué se oculta tras la realidad, tras aquello que pensáis o creéis saber de vosotros mismos? ¿Qué miedos, fantasmas e inquietudes pueblan los rincones desconocidos de vuestra mente?

Test del subconsciente

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Publicado en on Abril 29, 2008 at 9:17 am Comentarios (65)
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Alguien escucha

“Alguien escucha” está inspirado en un comentario que alguien que no parecía en sus cabales nos dejó en Psicohumor: “Conoce la hora de tu muerte” y es un relato de ficción.

Alguien grita en el apartamento de enfrente “Morir es lo mejor, quiero saber la hora de mi muerte, hijos de puta” y estalla una risa enfermiza y paranoica. Agazapado tras las cortinas puedo verla, a ella y a sus amigos.

¿Morir es lo mejor? ¿Es tu necio grito de rebeldía o realmente te sientes desesperada? ¿Es un juego macabro con tus amigos o has escupido tu verdad más profunda? Me da igual, no suelo entrar en esas sutilezas de las circunstancias en que se dice.

¿Morir es lo mejor?
No, cielo, matarte será lo mejor porque lo que me importa es lo que hay tras tu ansia de saber cuándo, que no es poder gozar de ese instante fugaz o agónico, sino un miedo incontrolable a algo que no me has deavelado, y tampoco me molestaré en descubrirlo.

Tu miedo me alimenta, tu vida no vale nada, ahora me pertenece, me quedo con los despojos de lo que a ti no te satisface, en ellos encontraré yo mi deleite y no seré abominablemente cruel contigo por el inconsciente candor con que me ofreces tu existencia, al haber encontrado la clave de tus palabras. Ya sabes lo que es el miedo, no tendré que enseñarte sobre eso.

Te estoy esperando en el banco de abajo. He perdido la noción del tiempo, sintiéndome afortunado por haberte encontrado, mi dulce princesa, por haber escuchado tu llamada sin necesidad de salir en tu busca por toda la ciudad.

Ya sales, con esos pobres desgraciados que te desmerecen, mi pequeña iniciada al sufrimiento. Entre risas y algarabía tu amigo cierra la puerta torpe y escandalosamente, tu amiga tambaleándose se apoya en ti:
- Qué dessshhhcojone tía
- Al Richar lo capa su madre como se entere
- Pues como se entere el padre “van a haber hondonadas de ostias” – añade tu amigo.

Echáis a andar mientras las risas se os van apagando y me acerco sin apurar demasiado el paso.
Te toco la espalda y te digo: ésta es la hora de tu muerte. Al girarte tu cuello acaricia la hoja de acero y un chorro de color rubí se dispara hacia mi pecho, que recibo como sagrado bautismo extendiendo mis brazos en cruz.

- ¿Vosotros también queréis saber la hora de vuestra muerte? – pregunto a tus amigos. Ladeo la cabeza a derecha e izquierda y veo miedo en sus rostros.