Muerte de un taxista

Me dió por cruzar la amplia avenida, aprovechando que un carril que estaba cerrado al tráfico. Ahí iba yo, con mi mp4 reproduciendo a los Quireboys cuando aparece un taxi por el carril cerrado y veo a su conductor sacando la cabeza por la ventanilla gritándome no sé qué y poniéndome cara de energúmeno.

Ante lo desagradable de la situación, me encamino hacia el taxi y entro en el coche por la puerte delantera. Sin más, agarro mi machete de campo, el estriado, y degüello ahí mismo al taxista, con su sorprendida mirada dirigida hacia mi angelical rostro.

A continuación, le abro en canal y le destripo allí mismo. Menudas tripas tenía el puto gordo. Como no me parecía suficente castigo para él y su familia, abro el maletero y encuentro una sonda para extraer líquidos, que coloco en el depósito de gasolina.

Tras una pequeña aspiración, dirijo la goma hacía el interior del vehículo y lo rocío de combustible. Enciendo el mechero imitación “zippo” que me regalaron en estanco y lo arrojo a los asientos… empieza a arder el coche y a subir el calorcito.

¿Acaso no es justificada mi reacción? ¿Quien se ha creído que era? ¿Vocearme a mí? En fin, un idiota pesetero menos y un vehículo cuya baja urge cursar en la Jefatura Provincial de Tráfico.

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3 comentarios Leave a comment.

  1. insomnia; lamento mucho que se haya perdido el comentario anterior, reitero el gusto por tus letras, sobre todo la de este post, lleno de una verdad tácita…

  2. Por suerte, la flechita de “Go to a random blog” me ha traído hasta aquí. Algo original en un puto día de mierda.
    Ahora mismo creo el enlace en mi blog.

  3. demasiado GTA


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