Asesinato con copas y punzón

- A veces – me dice – la sordidez de la sociedad en que vivimos se hace inaguantable. Las noticias sólo hablan de desgracias, violencia, desastres, crisis … Esta misma tarde …

Dejo de escuchar, pero pongo semblante de estar completamente de acuerdo y asiento casi con adoración. Lo que me temía, el pseudo-intelectual apocalíptico incomprendido que adora oírse a sí mismo, rendido ante la brillantez de sus propias conclusiones.

Suelto un par de “totalmente de acuerdo contigo”, “lo expresas de una forma que roza la clarividencia”, “esa es una perspectiva que mucha gente debería tomar en consideración” … y quedo como dios.

Cambiamos de bar, está muy oscuro y tiene mesas estratégicamente localizadas en los rincones. Ahora toca el análisis de la naturaleza humana desde un punto de vista metafísico. Hago un par de apuntes en lo que creo que es su línea, para acabar de quedar bien. Casi entra en éxtasis al seguirle la bola. Me dice que soy una persona con la cabeza sobre los hombros, que es raro encontrar gente como yo.

Eso último es verdad, pienso para mis adentros y mis afueras. Medito, mientras veo como sus labios siguen soltando un torrente de palabras que me llegan huecas de contenido, con el pedo que llevo encima, lo de follar descartado, después de todas las pajas mentales que se ha hecho, no le deben quedar fuerzas. ¿Tendrá polla este tío en realidad? Debo comprobarlo.

Mientras va al baño, vierto en su copa, los polvos mágicos. No puedo más, sólo quiero lo que quiero.
Vuelve y sigue … Pero tras unos minutos hace un gesto extraño, como si algo estuviese hirviendo por sus venas y le estuviese llegando a cortos intervalos al cerebro. ha llegado el momento.

- Perdona- le digo- creo que se me han subido un poco las copas, te importa si salimos a tomar el aire
- Faltaría más – El tipo ve el cielo abierto.
Yo voy haciendo eses, confieso, pero él es un puro tambaleo.
- Te gustaría que nos sentáramos un rato junto al puente? – sugiero
- El cielo, la noche estrellada, un puente – balbucea – qué evocador escenario…
Casi le tengo que arrastrar, porque no se tiene, hacia el lugar más oscuro. Al llegar le suelto y prácticamente se derrumba.Me tumbo a su lado, pero me incorporo porque todo me da vueltas. Anoto mentalmente que se acabó esto o se bebe o lo otro. Pero ya que estamos … y me sonrío como lo jodidamente ebria que estoy.

- Vamos a ver, tío, eh tío – le increpo, pero está completamente sobado – tú, tú, tú de qué coño vas por la vida. Yo para mí que estás un poco jodido de la cabeza. Eres consciente de la cantidad de sandeces que has soltado. Tú tienes algún cable suelto … pero Cristina Montenegro te va a ayudar.

Cojo el punzón del bolso, no necesito el escoplo. Sólo algo para golpear.

- Tu desorden se cura muy fácilmente -
Acerco el punzón a su ojo izquierdo, me cuesta apuntar bien maldita sea.
- Te voy a practicar una operación muy simple que seguro que tú conoces porque eres taaaaan listo
Atino a colocarlo sobre el lagrimal.
- Se llama lobotomía transorbital -
Apunto y golpeo dedicida la cabeza del punzón
- También conocida como lobotomía con punzón -
Suena un golpe seco y un segundo para que el punzón penetre más profundamente
- Lo vi en la tele el otro día -
La he cagado, no es el ángulo correcto. Mierda.
Lo saco y lo coloco sobre el otro ojo
- Hay que insertar el puto punzón a través de la cavidad ósea -
Tac, Tac, TAC. Este parece ha entrado en una dirección mejor. Pero ya había dejado de respirar.

Dos lágrimas de sangre resbalan por su rostro; el cielo, la noche estrellada … majadero.
Compruebo que efectivamente tenía polla, pero tampoco me he perdido nada.
Vuelvo a mirar su cara surcada por esas dos líneas puras de un rojo que se me antoja brillante y me siento completamente sobria y exultante.

No hay ni un alma por los alrededores.
Me dirijo de vuelta a Palomares, está bastante cerca.
Mis tacones resuenan por la acera de niebla que sube desde el río.

Perteneciente al conjunto de relatos “Cristina Montenegro, asesina en serie”

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2 comentarios Leave a comment.

  1. Me gusta !! buena narrativa, excelente redacción.. pero (a mi gusto) falta algo … no hay resistencia.. la victima muere casi al instante. Qué pasa con situaciones en que la victima es obligada a ver los ojos de su ejecutor(ra) con la vista henchida en impotencia observando lo último que verá … la sonrisa (de satisfacción ó burla) del victimario(a).
    Asfixia, parálisis, inmovilidad, falta de fuerzas (o de gran fortaleza sufriendo la letal humillación de no poder contra la habilidad de la asesina(o).
    Bueno.. es solo mi humilde opinión.
    PD:
    Ojalá no piensen que tengo inclinaciones psicópatas..
    no es bueno… jajaja..

    • Sí, tienes razón que en ese relato no se explotan esos recursos; por lo general, no lo he hecho, supongo que porque lo he planteado desde una perspectiva en la que sólo importa el modo de matar de Cristina y no me he recreado tanto en la víctima y su situación.

      En Muerte entre las aguas sí se describe el proceso de la muerte, tal vez te interese echarle un vistazo.

      Agradezco mucho que des tu opinión sobre el relato de esta forma, respetuosa y constructiva (si has leído los comentarios de los trolls entenderás a qué me refiero).

      Por cierto, hoy publico un nuevo relato de Cristina, más extenso. Hasta el momento, no me había atrevido a colgar relatos más largos porque no se adecúan al formato blog (por lo general, la gente pasa de leer artículos muy extensos y especialmente si son relatos).

      Nuevamente muchas gracias por tu aportación al blog.


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