Sala de espera. Joder, yo desespero, sólo vengo a recoger unas putas recetas.
Agresivo, ¿cómo no me voy a poner agresivo en esta mierda de sitio? Las baldosas del suelo, de color gris claro, lisas, resbaladizas están desconchadas en las juntas. Las paredes son de un verde hospital deprimente, donde se abren puertas como ojos de color blanco. Los altavoces para llamar a los pacientes me recuerdan a la Alemania nazi. El ascensor escupe gente y se cierra con su monocorde “Cerrando puerta“. Los focos de luz blanca artificial que estrellan el techo disuelven la luz natural y lo bañan todo en un halo de irrealidad.
Observo a la gente. Una señora muy mayor está a mi izquierda, colgajos de carne se dejan caer por toda su cara en un ovillo desenmarañable de arrugas insondables. Estruja un papel entre sus manos que aparecen las raídas mangas de su abrigo verdoso de sapo.
“Cerrando puerta”
El viejo desdentado que la acompaña, apenas adornado por su decrepitud y una añeja bufanda marrón clava sus ojos opacos en la choni que tiene enfrente.
“Cerrando puerta”
Bueno ahora son dos tías.
La choni lleva el pelo encaracolado wet style, unos pantalones inclasificables de cutres envuelta toda ella en una cazadora hinchable blanca. En cualquier momento, podría elevarse hasta el techo. El bolso no desmerece el conjunto, enorme, disforme y de lunares…
Me sostiene agresivamente la mirada este pedazo de putón verbenero… pero yo tengo un par de cojones como el caballo del Cid, zorra de mierda.
Con un deje de desprecio, paso a centrar mi atención en la otra.
¡DIOS!, se me contrae la próstata. Se trata de un espécimen hembra de ese ser casi mitológico llamado unicejo (aunque lo políticamente correcto es llamarlos cejijuntos).
“Cerrando puerta”
Para resaltar aún más sus rasgos faciales, su seña de identidad étnica, lleva el pelo recogido y su cara es una plantación de lunares, gordos, rebosantes y peludos, en claro contrapunto o variación del tema del bolso de su compañera de asiento.
Este descubrimiento colapsa mis neuronas donde mi mente alberga el centro de mis desvaríos. Además, la señora de mi izquierda huele mal.
“Cerrando puerta”
Todo a mi alrededor es podredumbre, insania, decadencia insalubre, agonía a cámara lenta, decrepitud del cuerpo y la razón, punción venal en mis escasos restos de cordura.
La Voz dice “Cerrando puerta. No necesitas matarlos, están todos muertos”.
Quiero gritar, necesito esas putas recetas o terminaré soltando un alarido y voceando que soy un puto psicópata que va a empezar a rajar a todo dios hasta que se desangre.
La Voz me dice: “Para eso deberías haberte traído la navaja o un cuchillo, gilipollas”.
Dedicado a nuestro blog amigo Squizophrenia y la blog-novela que está escribiendo.



























Admiro tus aptitudes literarias! has participado en algún concurso? me quedo con ganas de leerte más, no dejes de escribir.
Me pregunto qué va a pasar. Qué es lo que me ha pasado. Quizá un extraviado grupo de células cancerígenas que decidieron revelarse contra mi organismo y construir su propio reino dentro de mí. Quizá algún tipo de deficiencia que mi cerebro no ha logrado contener, destruyendo todas las barreras que mi sistema inmunitario había interpuesto en el camino. Quizá alguna extraña enfermedad de nombre difícilmente pronunciable, que me consume desde su más recóndito refugio. Quizá todas ellas a la vez, arrasando mi existencia como el viento arrasa un frágil diente de león en una solitaria pradera.
Ya nada importa. La muerte me acecha. La muerte os acecha. No puedo irme sólo, no puedo permitirlo. Viajaremos juntos rumbo al Infierno.
Encantado de conocerlos, vulgares mortales.
“Cerrando puerta”
Nota: Gracias por vuestra dedicatoria, compañeros. Me ha encantado. Y me he reído también, lo siento
Un fuerte y sangriento abrazo.
Espectacular.
Tu facilidad literaria y tu peculiar forma a la hora de desarrollar los relatos me tiene más que enganchada.
@ Squizophrenia:
El objetivo del relato era reírse, revestido con nuestros habituales ropajes de demencia, mentes delirantes y sed de sangre. Ha sido inevitable dejar la impronta de ese humor negro que me corre por las venas.
Un esquizo-abrazo
@ Clementine:
Muchas gracias, ya sabes que es mutuo.
@ Álvarö:
Muchas gracias, nunca he participado en ningún concurso porque con las brutalidades que escribo lo más probable es que acabe o en la cárcel o en un psiquiátrico. En el segundo creo que estaría en mi salsa